MUESTRA VIRTUAL DEL TALLER DE PINTURA 2020

“Podríamos salir de ella (de la pandemia) con un gran deseo de abrazar: solidaridad social, contacto, igualdad.
El virus es la condición de un salto mental que ninguna prédica política habría podido producir.
Franco “Bifo” Berardi, Umbral

“Todas las imágenes conllevan una forma temporal, pero también acarrean en sí imágenes intemporales, para los cuales los seres humanos han concebido imágenes desde siempre.”
Hans Belting, Antropología de la imagen

2020 fue un año que nos puso al borde y al límite de nuestra conciencia. Si es cierto que han cambiado cosas, no sabemos si perdurarán o si los nuevos paradigmas serán fagocitados por lo de siempre.

También es cierto que, en tiempos de Covid-19, la forma de mostrar la producción de lxs artistas se ha resignificado y modificado. Necesitamos que lo mostrado sea de una intencionalidad específica. Antes de la pandemia, lo virtual era cotidiano. En y sobre la pandemia, lo virtual se volvió una intensidad. No decimos que mostrar ya sucedía antes de la necesidad, decimos que ahora podemos pensar una exposición, una sala, ante y como un dispositivo. Sin embargo, como la esfera de Pascal, es una sala cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna.

Esta Muestra Virtual del Taller de Pintura 2020 es la otra forma de poner un acontecimiento al nivel de una intencionalidad específica, de lo virtual. Y para esto, elegimos tres ejes que engloban conceptos y que tocan todas las obras: CUERPOS – ESPACIOS – NATURALEZA

R.S.


CUERPOS

“Como hombre cargado de estrellas y de los propios animales, que no cesa de empalmar una máquina-órgano a una máquina-energía, un árbol en su cuerpo…”
Gilles Deleuze, Félix Guattari, El anti-edipo

Otra intensidad, en tiempos de pandiemia y aún sin pandemia y para toda la historia, es la relación de los cuerpos, entre los cuerpos. Como devenir, como conciencia, como cuerpo social, individual, político, poético. Los cuerpos entremezclados -y producidos- con la subjetividad y el cosmos, con lo mental y lo carnal, con la historia personal y la historia de una comunidad. Hablamos de la intensidad que afecta a los cuerpos. Spinoza se negaba, pero nos seguimos preguntando, ¿sabemos lo que puede un cuerpo?

Si hay resiliencia es la de los cuerpos. Cuando se fragmentan, como los de Ana Latini, cuando se rememoran ante la identidad o ante la sombra (Solana Ferrari) o ante la espera indeterminada de los florecimientos (Marina Zelaschi); cuando son la acción política (Rocío Lloret) o llevan adentro la poética y el resplandor del espíritu y de lo universal, como en la obra de Andrea Basmagi.


NATURALEZA

“Por la boca de este cañón está nevando. Teníamos el infierno en la cabeza. En el mismo instante, la primavera en la punta de los dedos. Son las andanadas de nuevo permitidas, la tierra enamorada, las hierbas exuberantes.”
René Char, La palabra en archipiélago

Al principio de la pandemia, cuando el virus globalizó nuestro estado de cosas, se apagó la actividad industrial, turística, las huellas de carbono se apagaron, los sonidos se apagaron. Comenzó su itinerario el animal oculto. Más pájaros, defines, las rutas comenzaron a ser habitadas por lo minúsculo y lo antiguo. La vida en la tierra floreció de lo no-humano. En medio de esta contramuerte, en medio de este acecho por lo invisible, lo visible, verde y animal comenzó a habitar lo apagado. No sé si hay un acuerdo o nuevos contratos naturales ante este extrañamiento, ante este sentimiento encontrado que sentimos entre un colapso y la vida animal y silvestre que prolifera. Todos somos animales. Todos somos árboles.

Todos somos animales es la voz de Analía Macretti; todos somos árboles, el grito de Solana Ferrari (¡No quemen el monte!). Acaso lo que nos duele es la iniquidad ante el bosque, ante lo que respira, lo que crece. Crece lo verde y la pintura en el mural de María von Grolman, lo que crece en la pintura de Marina Zelaschi y en la instalación de Ana Latini, donde se conjugan, en ambas, los tres ejes: los cuerpos, el espacio y la naturaleza: natura, poesis.


ESPACIOS

“Queremos simplemente mostrar que en cuanto la vida se instala, se protege, se cubre, se oculta, la
imaginación simpatiza con el ser que habita ese espacio protegido.”
Gaston Bachelard, La poética del espacio

La pandemia también nos dejó reflexionar sobre nuestro habitar. El espacio que podemos habitar tiene que estar cargado de estrellas. Bachelard lo llamaba topofilia, “aspiran a determinar el valor humano de los espacios de posesión, de los espacios defendidos contra fuerzas adversas, de los espacios amados.”
Habitar concierne a lo de adentro y a lo de afuera. Tanto afuera como adentro son espacios de historicidad, como en el afuera y el adentro de las obras de Rocío Lloret y Marina Zelaschi. Pero también esta dialéctica del afuera y del adentro sucede en el espacio plástico. Las obras de Solana Ferrari reflejan un interrogante ante la espacialidad y ante lo (in)memorable, la escritura.
Espacio habitados y espacios plásticos conviven desde el momento en que el ojo habita la mirada y la pintura es habitada por lo espacial. El espacio es el ojo del mundo, el ojo del aire.