Pequeño decálogo o explicación de la niebla.

«No hay pruebas de qué fue primero, si la Niebla o el campo de batalla.»
Reza Negarestani, Ciclonopedia

Una primera aproximación es la que el poeta Eduardo Mileo define en “Extracción del agua de la niebla”. Es un magma que pide una forma. “Extraer agua de la niebla es un modo muy periférico de conseguir agua: hacerlo en un sitio donde el agua escasea, como la inspiración. El artista debe extraer agua de la niebla de su propio hacer, de su sensibilidad, de su intelecto.”

En términos mitológicos, el filósofo iraní Reza Negarestani la explica en relación a la latinización “aer”, del griego αέριος que justifica lo diáfano del aire, la forma de lo posible de ver. Para Negarestani, Aer es una máquina de visión. «Ajax pidió a Zeus que expulsara a Aer, o Niebla de Guerra, del campo de batalla, y Zeus accedió a ese deseo, para que los enemigos pudieran luchar en la claridad del Aire, que es lo que hace que la victoria y la derrota sean visibles.»

αέριος, aéreo, que está en o se eleva a las regiones aéreas. || 2 fluido. || 3 invisible || 4 vaporoso, nebuloso. || 5 matutino.
Diccionario Griego-Español de Miguel Balague, 1971.

Tatachina: Tatachi: humo; rá, na: semejante a, aquello que se convertirá en; tenue capa de neblina que aparece a principios de la primavera. Tatachina ñe’engatu rapyta: El origen de la neblina de las, o que engendra las, excelentes palabras. (León Cadogan)
El canto resplandeciente” Ayvu rendy vera. Plegarias de los mbyá-guaraní de Misiones. Lorenzo Ramos – Benito Ramos – Antonio Martínez.

En la teoría especulativa y militar de Negarestani, la niebla es una función de lo visible. Las máquinas de guerra -a diferencia de las máquinas Deleuze-Guattari- éstas están ciegas, sólo a través de la Niebla de Guerra pueden ver, es decir: producir y no sólo producir axiomas (capitalismo).

Lejos de Oriente Medio, miles de kilómetros hacia latinoamérica, hay una concepción guaraní sobre lo visible como acontecimiento, “tatatina”, en su rol religioso, mítico y de plegaria. La niebla, según algunos diccionarios traducen como aratimbó y se refiere a la bruma de los árboles en la mañana, la respiración del monte que no deja ver los árboles porque el humo sobrevuela informe. Tatachina es el acontecimiento insólito de lo visible, porque acompaña una génesis y una mitología que engendraron el universo y las palabras. Es también un campo de batalla. «El Fundamento del Lenguaje Humano / El verdadero Padre Ñamandú, el Primero, / de una pequeña porción de su propia divinidad, / de la sabiduría contenida en su propia divinidad, / y en virtud de su sabiduría creadora hizo que se engendrasen Brunas y tenue neblina.» Del Avyu Rapyta, textos míticos de los Mbyá-Guaraní recogidos por León Cadogan.

“Máquinas de producir niebla” es pensada en los niveles de lo visible y lo invisible, de cosas humanas y no humanas. Equivale entonces al proceso productivo de acontecimientos desde regímenes semióticos, religiosos, míticos, meteorológicos, ambientales, visuales, poéticos, antropológicos. Es todo eso y cada uno entrelazado. Cada uno es consecutivo del otro. Una niebla conceptual envuelve su propia explicación, su propio estatuto. Acaso porque la visión es, si no ideológica, inexorable. La zona de artificio entre el aire y lo real, como lo explica Negarestani asumiendo los cambios polvorientos en la densidad de partículas heterogéneas creadas por Anaxímenes. El acopio en la producción de subjetividad no deja de ser un ejercicio en la niebla o en el campo de batalla, y no sabemos qué fue primero.

RS
2022